El ejercicio del Puente de hombros en Pilates aporta numerosos beneficios a quienes lo practican, tanto a nivel de movilidad como de fuerza y estabilidad. Dentro de la batería de ejercicios que recoge el Pilates destaca el Puente de hombros o Shoulder Bridge, sobre el que vamos a hablaros hoy.

El Puente de hombros es un ejercicio de nivel básico, que a su vez permite gran cantidad de modificaciones, con o sin aparatos, de forma que sus variantes encajan también dentro de un nivel intermedio, o incluso avanzado.

En el Puente de hombros en Pilates trabajamos varios aspectos:

  • Flexibiliza la columna vertebral, a la vez que mejora la disociación entre los distintos grupos vertebrales.
  • Entrena el equilibrio sobre hombros y sobre pies.
  • Mejora la fuerza de la musculatura del plano posterior, especialmente la de la musculatura glútea.
  • Estimula la estabilización lumbopélvica, activando distintos grupos musculares, entre ellos: transverso del abdomen, fibras profundas del suelo pélvico, oblícuos y recto del abdomen, extensores de cadera, multífidos y estabilizadores de las escápulas.

Para poder realizar el ejercicio del Puente de Hombros correctamente es importante cuidar la alineación corporal y el abdomen activado. El movimiento se realizará en fase espiratoria, realizaremos retroversión de la pelvis activa y elevaremos la pelvis, luego lumbares, dorsales, vértebra a vértebra, quedándonos en equilibrio sobre hombros y pies. Asimismo, el regreso se realiza en fase espiratoria (soltando el aire), vértebra a vértebra, apoyando por último el sacro y la pelvis.

El Puente de hombros en Pilates puede ser un buen ejercicio de calentamiento y flexibilización de la espalda y columna al inicio de la clase. Pero también puede ser incluido como ejercicio de fortalecimiento muscular en sus versiones más intensas.

Este ejercicio admite muchas modificaciones mediante aparatos. Os presentamos algunas ideas:

  • Colocando pelota o aro entre las rodillas creando una resistencia para aductores.
  • Colocando una banda elástica alrededor de las rodillas, para fortalecer los abductores de cadera.
  • Incluir movimiento de brazos, con o sin pesas.
  • Apoyando los pies sobre superficie inestable.
  • Colocando los pies sobre puntillas al final de ejercicio, para fortalecer isquiotibiales y gemelos.

Y cómo éstas existen numerosas modificaciones más, en función del objetivo que queramos trabajar.

¿Os animáis a probarlo?

Fisioterapia, Osteopatía, Podología y Nutrición

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Bilbao

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