En artículos anteriores os hablábamos de las hernias discales y de sus causas más frecuentes. La intención del articulo de hoy (hernias discales(II) ) es ampliar esa información.

La columna vertebral está formada por vértebras, estas vertebras se articulan por medio de los discos intervertebrales, que actúan como distribuidores de cargas con el fin de proteger a las propias vértebras y a las estructuras adyacentes.

El disco consta de dos partes:

Disco vertebral

  • Un núcleo pulposo, que es la parte central del disco.

 

  • Un anillo externo fibroso, que se encarga de que el núcleo pulposo no salga del espacio entre las vértebras.

 

Este disco sometido a tensiones repetidas a lo largo del tiempo ya sea por factores posturales, traumáticos, microtraumatismos, o por disfunciones viscerales, sufre una degeneración de las fibras (anillo fibroso) provocando una deshidratación de las estructuras, apareciendo así distintas lesiones.

Cuando hay una gran rotura de las fibras del disco se puede producir una expulsión de una parte del núcleo, que es lo que llamamos “hernia discal”. Suele aparecer un dolor intenso que incrementa al levantar peso, estornudar o toser por mayor presión del canal medular, al mover el cuerpo hacia adelante o al sentarse.

Las hernias más comunes son las hernias lumbares L4-L5 y L5-S1, y las hernias cervicales C5-C6 y C6-C7.

Una hernia discal también puede comprimir alguna de las estructuras del sistema nervioso, generando dolores irradiados al miembro inferior o al miembro superior (radiculopatía)

Según la orientación de las hernias podemos clasificarlas en:
  • Medial: Suele aparecer una lumbalgia simple sin dolor irradiado, salvo que sea de gran tamaño.
  • Posterolateral: Es la hernia más común. Suele comprimir la parte lateral por donde salen las raíces nerviosas. Produce dolor lumbar y puede producir dolor irradiado a la pierna o el brazo.
  • Foraminal: Son las que se producen en el agujero de conjunción, lo cual comprime directamente el nervio. Son las que causan más ciática y parestesia nerviosa.
  • Extraforaminal: Más lateral que la anterior y duele a todos los movimientos que impliquen compresión.

El riesgo de desarrollar una hernia discal se incrementa debido a la edad, obesidad, ocupación laboral, baja actividad física, entre otros factores. Las disfunciones viscerales se pueden alterar por alimentación, estrés, sedentarismo o por componentes emocionales.

Las causas que pueden llevar a la aparición de las hernias discales son muy diversas, por lo que el tratamiento debe ser amplio teniendo en cuenta todos los factores, sería conveniente una anamnesis personal e individualizada.

Si tenéis alguna duda o necesitáis más información, estamos a vuestra disposición.

Koena Salud

Bilbao

 

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