Hoy vamos a hablaros de algo tan complejo como es el DOLOR, y concretamente el Dolor crónico. A groso modo podemos diferenciar dos tipos de dolor:

  • El Dolor agudo: es aquel que tiene una duración limitada y se encarga de avisarnos que algo no va bien es decir, funciona como una señal de alarma. Este tipo de dolor lo encontramos en una contusión, fractura, esguince o rotura muscular.
  • El Dolor crónico: es aquel que se instaura más allá del tiempo de curación normal de los tejidos. El dolor deja de funcionar como señal de alarma.

En este último caso, el tejido que duele no es el que genera el dolor sino el tejido del sistema nervioso nervioso encargado de recibir la información, procesarla y generar una respuesta. La sensación dolorosa persiste en el tiempo, aunque el estímulo haya sido retirado. A esto se le conoce como fenómeno wind-up.

Pongamos el ejemplo del sensor de un coche para entender cómo funciona el sistema nervioso central ante el dolor. El sensor pita antes de que el coche choque para avisarnos de que existe un peligro. Escuchamos y cambiamos la dirección. Con el sistema nervioso central pasa lo mismo, éste detecta un peligro y genera dolor para evitarlo, es decir, el dolor se ha adelantado al daño para protegernos.

Sin embargo, imaginaos que el sensor sea excesivamente sensible y alertara sobre peligros irreales, esto dificultaría mucho la conducción, habría que ajustar el sensor. Ésta situación es similar al sistema nervioso. En estos casos el sistema nervioso amplifica las señales que le llegan y genera una respuesta errónea de dolor. Se produce hiperalgesia (mayor sensibilidad al estímulo doloroso) o alodinia (sensación anormal hacia el dolor).

A este proceso se le conoce como sensibilización central. Frases como: ”cada día me duele en un sitio distinto”, ”me duele más cuando estoy nervioso” o ”el dolor tiene vida propia”, se relacionan con este mecanismo.

Algunas de las enfermedades más comunes que cursan con Dolor crónico son: fibromialgia, migrañas, síndrome de fátiga crónica y varias formas de dolor atribuido al sistema músculo-esquelético. La labor de la fisioterapia es volver a equilibrar los circuitos para devolver la situación de percepción normal del dolor. Para ello, una de las herramientas más potentes es la EDUCACIÓN TERAPÉUTICA al dolor. Para poder afrontar el dolor lo primero es entender en qué consiste. Comprenderlo cambia el modo de pensar sobre él, reduce su significado amenazante y ayuda a su tratamiento, ”KNOW PAIN, NO PAIN”. Además de la educación terapéutica, otra parte fundamental del tratamiento, es el ejercicio. Los resultados de muchos estudios ofrecen fuerte evidencia de que el ejercicio reduce el dolor, mejora el estado general de bienestar y la calidad de vida.

En próximas entradas desarrollaremos más específicamente el abordaje clínico de las enfermedades previamente citadas. Si tenéis cualquier duda o queréis saber más sobre este tema podéis poneros en contacto con nosotras.

Koena Salud

Fisioterapia, Podología y Nutrición.

Bilbao

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