En el articulo de esta semana nos gustaría tratar un tema que, aunque no supone mayor gravedad, sí supone un trastorno sobre todo psicológico para la persona que lo sufre. Se trata de la Parálisis facial periférica, también llamada Parálisis de Bell. Una disfunción del nervio facial sin causa determinada, aguda y unilateral en la cara.

Se caracteriza por pérdida o disminución de la función motora y sensitiva del nervio facial. Esta parálisis es de causa idiopática, es decir, no es generada por una causa determinada como comentábamos al principio del artículo. Puede deberse a un factor genético, vascular infeccioso, inmunitario o vírico. Cursa clínicamente con una alteración de la expresión facial y del cierre del ojo, del mismo lado. Ocurre por afectación del nervio facial y se instaura en uno o dos días. Suele resolver sin secuelas la mayoría de las veces en 1 ó 2 meses, aunque la recuperación completa a veces es más tardía.

Más de las dos terceras partes de las personas que sufren parálisis facial idiopática, presentan una completa recuperación de forma espontánea. Cuanto menor sea el grado de paresia, mejor será el pronóstico. Para el diagnóstico es necesario realizar una exploración neurológica que abarque la expresión facial y la dificultad para cerrar el ojo del lado afectado y desviación de la comisura bucal, descartar foco neurológico y comprobar que la visión del ojo y su fondo están intactos. Es posible que el gusto, la audición o la salivación se vean también afectados. El diagnóstico es fundamentalmente clínico.

En la clínica, los pacientes presentan su lado afectado sin expresión, donde se puede observar que los pliegues naturales de la piel desaparecen, sin posibilidad de mover los músculos de la parte de la cara afectada durante la mímica voluntaria e involuntaria.

La parálisis facial periférica puede presentar los siguientes síntomas:
  • Dolor de oído
  • Zumbido de oído
  • Fiebre
  • Alteración auditiva
  • Babeo
  • Lagrimeo por imposibilidad de cerrar el ojo
  • Dificultad para hablar

El tratamiento médico se basa en administración de corticoides y analgésicos en caso de dolor. Una vez que el paciente ha sido diagnosticado correctamente, comienza el tratamiento fisioterapéutico. En la primera sesión es importante explicar el tratamiento que vamos a realizar. Debe saber que es una reeducación lenta y que se debe trabajar de una manera constante, por lo que será primordial motivar al paciente desde el primer día.

Desde la fisioterapia podemos hacer:
  • Efecto térmico: Podemos aplicar luz infrarroja durante 10 minutos, relaja la musculatura.
  • Masaje circulatorio: Restaura la troficidad del tejido. Podemos realizar masajes intrabucales e intranasales para relajar la musculatura profunda.
  • Masajes frontales y temporales.
  • Masajear los ojos: Comenzando por el entrecejo y pasando por los párpados superiores.
  • Masaje de los labios de dentro hacia fuera, pases lentos, suaves y simétricos.
  • Reeducación: Necesitamos que el paciente recupere su esquema corporal.
  • Reeducación pasiva: Se le pide al paciente que realice unos gestos mímicos. Podemos nosotros realizárselos en en su lado paralizado. Es decir, el paciente tiene que realizar activamente el movimiento en el lado sano y pasivamente con nuestra ayuda en el lado paralizado.
  • Readecuación activa: El propio paciente realizará los ejercicios de forma voluntaria delante de un espejo con una línea vertical para separar las dos hemicaras y que el movimiento sea más preciso.

Si es tu caso y padeces de parálisis facial periférica, en Koena Salud disponemos de herramientas para poder ayudarte, por lo que contáctanos y te daremos una cita cuanto antes.

Koena Salud

Bilbao

 

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