Según la Organización mundial de la Salud (OMS) entre el 5% y el 75% de los adultos entre 18 y 65 años han padecido algún tipo de cefalea en el último año. Se produce mucho más frecuente en mujeres.

La Cefalea Tensional es considerada como uno de los dolores de cabeza primarios junto con las migrañas. No hay pruebas complementarias que avalen su diagnóstico, el cuál se hace a través de la clínica que presenta el paciente. No está claro su origen, pero algunos autores relacionan la tensión muscular como causa principal, otros el estrés o la ansiedad. Sea cuál sea el origen, siempre hay asociada una importante alteración funcional de los vasos sanguíneos que lleva la sangre a la cabeza: durante el ataque de dolor se produce una dilatación de las arterias craneales.

La Cefalea Tensional se define como dolor continuo, no pulsátil en la parte superior del cráneo, zona del occipital y frontal. Puede durar desde unos minutos hasta días y es de intensidad leve o moderada. Si ocurre menos de 1 día al mes, hablamos de cefalea tensional infrecuente y si ocurre más de 1 día al mes se asocia a cefalea tensional frecuente. Si ocurre con una frecuencia de más de 15 días al mes, se trata ya de una cefalea tensional crónica. Se pueden presentar síntomas asociados como fotofobia o fonofobia con naúseas o sin ellas. También puede estar asociada a hipersensibilidad pericraneal, u otros síntomas.

Los fármacos, ya sean antiinflamatorios o antidepresivos que suele ser el tratamiento más recurrido, sigue siendo el tratamiento incompleto y estudios han mostrado no ser suficientemente eficaces. Como terapeutas entendemos la cefalea como un síntoma, no como una enfermedad. Es decir, es la consecuencia de diferentes enfermedades, por ello hay que tratar la causa que lo determina.

Lo primero es hacer un diagnóstico diferencial para localizar las zonas responsables de los síntomas y determinar así un tratamiento adecuado. En muchas ocasiones el dolor en pacientes es similar, sin embargo la causa que origina la cefalea tensional es diferente. En ocasiones se trata de restricciones de movilidad articulatoria de cervicales y dorsales, otras veces se trata de disfunciones viscerales, cicatrices de intervenciones quirúrgicas, etc… Es importante acudir aun buen profesional que determine donde está el problema.

De manera preventiva, podemos recomendar hábitos más saludables como hacer ejercicio físico regularmente, equilibrar la dieta, dormir correctamente y adoptar posturas adecuadas en las actividades de la vida cotidiana.

Si os surge cualquier duda no dudéis en contactarnos.

Koena Salud

Fisioterapia, Podología y Nutrición

Bilbao

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