La Rodilla es la articulación intermedia del miembro inferior y la más grande del cuerpo, formada por la porción más distal del fémur o cóndilos femorales y por la porción más proximal de la tibia. Está dotada principalmente de un sentido de libertad de movimiento, la flexo-extensión, que le permite regular la distancia que separa el cuerpo del suelo. Pero de manera accesoria La Rodilla posee un segundo sentido de libertad: la rotación sobre el eje longitudinal de la pierna, que sólo aparece cuando La Rodilla está en flexión.

La Rodilla se caracteriza por poseer una gran estabilidad en extensión completa, momento el cual realiza trabajos de compresión soportando el peso corporal. En flexión (posición de inestabilidad para La Rodilla), La Rodilla está expuesta al máximo a lesiones ligamentosas y meniscales, las cuales os hablaremos en otro post.

Hoy os vamos a hablar de las desviaciones de La Rodilla en el plano frontal:

  • Genu Valgum:

Es una deformidad angular en el plano frontal con vértice interno (piernas con forma de X) manifestada por un acercamiento de los cóndilos femorales internos y un alejamiento de los maleolos tibiales. Se considera fisiológica hasta los 5º en el adulto (7º en la mujer, por la anchura de la pelvis), superados los 5º hablamos de genu valgum, que puede ser unilateral o bilateral, y dependiendo de los grados puede ser leve, moderado o grave.

  • Genu Varum:

Es una deformidad angular en el plano frontal con vértice externo (piernas con forma de paréntesis) manifestada por un alejamiento de los cóndilos femorales internos y un acercamiento de los maleolos tibiales. La angulación se considera patológica a partir de los 0º. También puede ser unilateral o bilateral, y clasificarse en leve, moderada o grave.

Tanto el genu valgum como el genu varum son alteraciones posturales que suelen ir asociados a otras alteraciones de tobillo y pie (por ejemplo en el caso del genu valgum suele ir asociado con el hallux valgus del pie), por lo que una buena exploración podológica es de importancia, examinar la huella plantar, la marcha del paciente y valorar las repercusiones posturales en el resto del cuerpo, son fundamentales para controlar que esa alteración no genere molestias en el paciente, ni desgaste en rodillas, ni suba la patología hacia pelvis o espalda.

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Koena Salud, Fisioterapia y Podología

Bilbao

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