En el artículo de esta semana nos gustaría hablaros sobre el dolor referido a la articulación sacroilíaca. Podemos comenzar explicando que los dolores referidos son aquellos que se presentan en una zona distinta a la propia fuente del dolor. Este tipo de dolencias son muy frecuentes en el cuerpo humano.

La articulación sacroilíaca es una de las articulaciones más estables del cuerpo humano, y se sitúa a nivel de la pelvis. Está compuesta por la unión del sacro y los ilíacos. Tenemos, por tanto, dos articulaciones sacroilíacas que aportan tanto movilidad como estabilidad a la pelvis.

A continuación vamos a explicar que estructuras pueden generarnos dolor en esta zona. Algunas de ellas se encuentran próximas o forman parte de la propia articulación, otras que se encuentran a más distancia, generan dolor referido.

Estructuras que pueden generar dolor en la articulación sacroilíaca:

Musculosas: La presencia de bandas tensas o puntos gatillo miofasciales de la musculatura pelvi-trocantérea (piramidal, glúteos…), el psoas ilíaco, el cuadrado lumbar y la musculatura paravertebral lumbar, son dolencias que pueden reflejarse en la articulación sacroilíaca.

Articulaciones: Las articulaciones entre vértebras lumbares o la propia sacroilíaca pueden generar dolor en la zona, ya sea por falta o por exceso de movilidad articular.

Ligamentos: La articulación sacroilíaca está rodeada de numerosos ligamentos que le proporcionan estabilidad (ligamentos sacroilíacos, sacro-ciáticos, iliolumbares…). Su dolor suele aparecer tras un periodo de latencia (aproximadamente 10-15 minutos) y puede irradiarse por la zona glútea y el muslo. Los ligamentos de esta zona tienden a afectarse ante traumatismos directos, embarazos y partos, presencia de laxitud….

Nervios: También los nervios originados en la zona lumbar y sacra, por su trayecto, son capaces de generar dolor en la zona sacroilíaca.

Disco: Los discos que separan los últimos segmentos lumbares L4-L5-S1 pueden causar dolor referido a la zona sacroilíaca, sobre todo en presencia de degeneración e inflamación discal.

Vísceras: Algunos órganos de la pelvis menor como la vejiga, el colon, el útero, las trompas, los ovarios o los riñones, pueden reflejar el dolor en la zona sacroilíaca a través de sus conexiones ligamentosas y fasciales.

 

En Fisioterapia podemos aliviar la dolencia en primer lugar, valorando al paciente y viendo de donde viene el dolor, qué tipo de lesión es la causante de la falta de movilidad en la zona. La terapia manual, propiocepción e INDIBA pueden ser algunas de nuestras armas para aliviar al paciente.

El dolor referido en la articulación sacroilíaca es un tema sobre el cual se puede hablar extensamente. Hoy hemos querido compartir con vosotros los casos más comunes que pasan por nuestra clínica, no obstante, si os queda alguna duda o necesitáis tratamiento, no dudéis en poneros en contacto con nosotras.

Koena Salud

Bilbao

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