La rotura de fibras es una lesión del músculo por sobreestiramiento o desgarro de las fibras musculares. Puede ser parte del músculo (rotura parcial o fibrilar) o del músculo completo. Son frecuentes en la práctica deportiva, sobretodo, en deportes de contacto y/o aquellos que requieren un inicio rápido. Las zonas de mayor prevalencia son la espalda, los cuádriceps, los isquiotibiales y los gemelos.

En el gemelo cuando se produce la rotura de fibras musculares, se suele producir el signo de la pedrada, es decir, quien lo sufre tiene la sensación de que alguien le ha arrojado algo. Se nota un pinchazo y un dolor agudo que aumenta al hacer cualquier tipo de actividad física.

Existen varias causas que pueden provocar la rotura de fibras musculares:

  1. Una contracción o estiramiento violento del músculo.
  2. Una carga excesiva en el músculo cuando está fatigado o no ha sido calentado previamente.
  3. Que el músculo haya sufrido una lesión hace poco y no se haya recuperado del todo.
  4. Un golpe o caída.
  5. Sedentarismo: si la persona no realiza ejercicio habitualmente puede tener una rotura de fibras al empezar debido al sobreesfuerzo del músculo.
  6. Mala circulación sanguínea.
  7. Algunas enfermedades como la diabetes.

Existen diferentes grados de rotura de fibras musculares:

  • Primer grado: se considera leve y es la más frecuente. La zona está sensible, y aunque haya dolor es común que la persona recupere rápido la actividad.
  • Segundo grado: suele aparecer un hematoma intramuscular debido a que se ha roto un mayor número de fibras.
  • Tercer grado: dolor muy intenso ya que se produce la rotura total. El músculo sufre una impotencia funcional completa y es posible que requiera cirugía.

En cuanto al tratamiento de la rotura de fibras musculares, depende siempre del grado de afectación. Los primeros días, el tratamiento irá enfocado al control de la inflamación, con técnicas como el drenaje linfático manual o terapia miofascial. Pasadas 48 horas de la lesión, se podrá masajear las fibras musculares suavemente para ir reorganizandolas, realizar estiramientos o estiramientos-contracción. Progresivamente se podrá ir intensificando el tratamiento, tanto en la terapia manual como realizar punción seca con el fin de reorganizar correctamente las fibras musculares que están cicatrizando, además de realizar ejercicios de carga y estiramientos. En la fase final serán muy importantes los ejercicios de propiocepción más intensos y que reten más la musculatura afectada.

Si tenéis alguna duda, podéis contactarnos.

Fisioterapia, Podología y Nutrición

Bilbao

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